Próximas actividades

Próximas actividades: 6ª Marcha Reivindicativa del Camino Real de Carrascosa a Trillo (sábado 23 de septiembre) y 5ª Marcha por el Camino de la Lana (sábado 21 de octubre)

lunes, 20 de febrero de 2017

Fiesta de Santa Águeda en Ruguilla



El día 4 de febrero, la Asociación de Vecinos de Ruguilla celebró y recordó la fiesta de Santa Águeda organizando una comida popular con cabrito para recordar aquel macho cabrío que corrían los mozos ese día. La fiesta como tal lleva casi sesenta años sin celebrarse, así que fue Isabel quien nos contó lo que le habían contado a ella.

Participantes en la comida popular de la festividad de Santa Águeda de Ruguilla.
La fiesta de Santa Águeda se celebraba durante dos días. José Ramón López de los Mozos nos cuenta cómo era esta fiesta en Ruguilla y establece un paralelismo con la "fiesta del cabro" de Membrillera, también en Guadalajara:

“Comenzaba esta fiesta el día 25 de noviembre, con motivo de la celebración de Santa Catalina, patrona del pueblo, con la reunión de todos los solteros, bajo la presidencia del alcalde de los mozos del año anterior, dándose la bienvenida a los de 15 y 16 años que por primera vez acudían a una reunión de mozos, entrando en dicha comunidad a cambio de una pequeña cantidad en metálico, ya que desde aquel momento se pasaba de ser chaval a ser mozo y, por lo tanto, tener derecho a participar en otras fiestas.


El último sábado de octubre se sigue corriendo al cabro en Membrillera (Guadalajara).
Estos nuevos mozos eran llamados alguaciles y pasaban a reemplazar a los del año anterior en su cargo durante todo el año, hasta la llegada de otro día de Santa Catalina en que pasaban a ser alguaciles los mozos que habían ingresado de nuevo. Posteriormente se procedía a la elección de tres mozos, es decir, de un alcalde y dos concejales, según edades, que serán los jefes de los mozos durante el año y quienes se encargarán de custodiar los dineros que se vayan allegando, con el fin de hacer frente a los gastos de la fiesta de Santa Águeda.


El cabro de Membrillera engalanado para la carrera (29-10-2016).
Dos o tres domingos antes del día de Santa Águeda, el 5 de febrero, el alcalde y los concejales daban orden a los alguaciles para que convocasen a todos los mozos y, entre todos, preparar la fiesta, lo que se hacía el domingo siguiente bajo la presidencia del alcalde. Allí se acordaba la compra de un macho cabrío grande y gordo, con gran cornamenta y muy agresivo. Si en el pueblo no lo había con esas características el alcalde y los concejales salían a comprarlo a cualquiera de los pueblos de los alrededores y, una vez el macho cabrío en el pueblo era encerrado en un corral del alcalde hasta el día 4.

Era condición que si se compraba en Ruguilla, se pagaba en el acto, pero no se harían cargo de él hasta el día señalado que, en un caso u otro, por la mañana los tres mozos de Santa Águeda se ocupaban de lavarlo, aceitando su piel y la barba para que brillase, abrillantando también los cuernos con aceite o grasa.

Por la tarde se requería la ayuda de algunas mujeres para adornar el macho con pañuelos, cintas, cencerros y cascabeles, quedando abigarradamente adornado. Posteriormente le ataban una soga a los cuernos y lo paseaban por todo el pueblo, encabezando la ronda. A veces era tanta la fuerza del animal que el alcalde y los concejales tenían que sujetarlo con todas sus fuerzas, agarrando la cuerda muy corta, pero dejándola correr cuando la ronda pasaba ante las mozas, tratando de embestirlas, produciéndose las correspondientes carreras y gritos.


Corriendo al cabro por las calles de Membrillera (Guadalajara).
Durante la ronda, los mozos iban haciendo cuestación de dinero y alimentos. Una vez recorridas las calles del pueblo, el macho se llevaba al matadero, donde era sacrificado y descuartizado, siendo los alguaciles los encargados de subastar sus despojos (cabeza, patas, menudo, piel y cuernos), que se disputaban los vecinos llegando a pagar sumas respetables respecto al valor de lo subastado. Lo recogido iba a engrosar el dinero con que pagar la fiesta.

Después, todos los mozos se disponían a cenar dos platos: judías rojas y arroz con las asaduras de la res, ya que la canal formaría la base del banquete del día 5. Tras la cena seguía la ronda y un baile.

El día de Santa Águeda, a primeras horas de la mañana se juntaban todos los mozos bajo la presidencia de su alcalde con el fin de organizar los actos a realizar. Lo primero que hacían era confirmar el mando a los cargos elegidos y nombrar otros dos o tres mozos para que se encargasen de guisar el macho cabrío en colaboración con un cocinero que buscaban entre los mejores del lugar.


Los jóvenes alguaciles sujetan al cabro, ante las autoridades y la ronda de Membrillera.
Después, varios mozos más solicitaban la llave de la iglesia al sacristán, volteando las campanas hasta la hora de la misa. Entre tanto, el alcalde y los concejales, vestidos con capa, acudían a casa del cura y éste los recibía dándoles los pertinentes consejos para que supieran guardar el orden, sabiendo utilizar su autoridad simbólica, ya que el concejo y el juzgado, también presentes en esta ocasión, delegaban en ellos su mando.

Ya de acuerdo, a la hora de reemplazar a las autoridades efectivas, el cura, el alcalde y los concejales se dirigían a la iglesia y acompañaban al primero hasta la sacristía a fin de que se revistiese para oficiar la misa, mientras ellos ocupaban los bancos reservados a las autoridades.
Transcurría la misa, que era cantada, con toda normalidad y tras la misma acompañan al sacerdote a su casa, desde donde se organizaba nuevamente una ronda que comenzaba con una serenata en su honor, hasta la hora en que se les avisaba que la comida estaba preparada.

Por la tarde se jugaba a los bolos y se tiraba la barra. Ya por la noche, los mozos reunidos procedían a la cena, pero acompañados por el cura y las autoridades verdaderas, a las que cedían la presidencia.”


En Ruguilla, la comida popular permite a todos comentar y aprender sobre la tradición de la fiesta de los mozos del día de Santa Águeda.
La referencia bibliográfica utilizada es:
López de los Mozos, J.R. (2006). Acerca de la carrera del cabro de Membrillera: Posibles paralelismos. Revista de Folklore, vol. 312, p. 212-216.
y está disponible en este enlace.

Las fotos de la Carrera del Cabro de Membrillera de 2016 son de esta página web.

miércoles, 15 de febrero de 2017

De fuente a fuente por Gárgoles de Abajo

El próximo sábado 25 de febrero tendrá lugar una nueva Jornada de Patrimonio De fuente a fuente promovida por el Ayuntamiento de Cifuentes a través de su Concejalía de Cultura, y más concretamente desde su Oficina de Turismo. Se trata de una serie de jornadas para conocer el patrimonio natural y cultural asociado a las fuentes y manantiales que hay en el municipio de Cifuentes, sus pedanías y EATIMes, y que se están desarrollando durante 2016 y 2017.

Fuente de las Navas.
En esta segunda convocatoria de 2017 recorreremos algunas de las principales fuentes de Gárgoles de Abajo, haciendo especial énfasis en su origen hidrogeológico, la biodiversidad que generan y el patrimonio cultural tangible e intangible al que han dado lugar, tales como usos tradicionales, leyendas e infraestructura asociada. El objetivo es dar a conocer este rico patrimonio relacionado con el agua, con objeto de contribuir a su conservación y puesta en valor, explicado por los expertos de años anteriores (biólogo, geólogo e historiadora).

Cartel anunciador de la actividad.
El recorrido del sábado 25 de febrero de 2017 se iniciará junto al puente medieval de Gárgoles de Abajo a las 10:30, y a lo largo de la mañana visitaremos la Fuente del Parador, el salto de agua que daba energía al molino, la captación de agua subterránea que abastece al pueblo, el lugar donde estuvo la Fuente de la Plaza, la Fuente de la Tía Juana y el manantial que la surte, la Fuente de las Navas, la Fuente del Pozuelo y la Fuente de las Cuatro Calles. El recorrido total será de unos 5 km (puedes verlo en este enlace) y terminará hacia las 14:00.

El antiguo mapa de 1919 (IGN) muestra algunas de las principales fuentes de Gárgoles de Abajo.

Al acabar, como el mes pasado, una empresa local de apicultura nos ofrecerá un pequeño aperitivo y la oportunidad de degustar y comprar sus productos derivados de la colmena. Los participantes podrán desayunar en el bar de Gárgoles de Abajo y también comprar bocadillos o comer con lo que hayan traído. En las localidades próximas de Cifuentes y Trillo hay buenos restaurantes para los que conviene tener reserva. Esperamos que haga buen tiempo, pero en cualquier caso siempre puedes comprobarlo en este enlace.

Ya después de comer, esperamos que algunos de los participantes en el curso de rabel nos hagan una demostración de sus avances para preservar la música tradicional castellana y la ancestral costumbre de narrar los sucesos de la jornada.

El recorrido se inicia junto al puente medieval y el chiringuito.
Para participar en la actividad no es necesario reservar. Basta con estar un poco antes de las 10:00 en la Plaza Mayor de Cifuentes (donde hay bares para desayunar), de donde saldrá un grupo de coches, o estar antes de las 10:30 junto al chiringuito y el puente medieval de Gárgoles de Abajo para salir andando. Para obtener más información puedes llamar al teléfono 949 81 08 33 o enviar un mensaje por correo electrónico a turismo@cifuentes.es

- El programa de la Cadena SER de El Rincón Verde ha entrevistado a Luisa. En este enlace puedes bajarte el audio (9 Mb, 6 minutos).
- En este enlace puedes bajarte el PDF del cartel con el anuncio de la actividad (225 Kb).
- El archivo KMZ con el recorrido y las fuentes para ver en GoogleEarth puedes bajártelo de este enlace. El inventario incluye también otras fuentes que hay en el término pero que no iremos a visitar.
- En este enlace puedes ver una entrada de este blog con la crónica y fotos de la jornada de Caminos que unen pueblos que hicimos en marzo de 2014 entre Cifuentes y Gárgoles de Abajo.

¡Gracias a Luisa y Eduardo por las fotos!

sábado, 4 de febrero de 2017

Fuentes y manantiales de Gualda

(Actualizado el 5 de febrero)

El sábado 28 de enero nos fuimos a Gualda para celebrar la primera Jornada de Patrimonio de este año 2017. Poca gente en la plaza de Cifuentes. La lluvia de estos días habrá desanimado a más de una persona. Llegamos a Gualda y, para nuestra sorpresa, había ya un grupo numeroso que va creciendo mientras Luisa hace las presentaciones de rigor. Al final, hemos resultado ser unas setenta personas.

Recién salidos de Gualda, el cielo bien, pero el suelo algo embarrado.
Nubes en el cielo, aunque el pronóstico es que no va a llover. Miramos al cielo por si acaso. El sol se va animando a salir entre las nubes. Emprendemos la marcha y paramos junto a la ermita de San Roque. Luisa nos habla del culto a las fuentes y las aguas subterráneas, y de las ermitas con fuente. Se extraña de que la ermita sea del siglo XVII, que tenga dos puertas y no esté dedicada a la Virgen de la Soledad, como ocurre en muchos otros pueblos de Castilla.

La ermita de San Roque da nombre a la fuente aledaña.
Por la mediana del camino, evitando el barro, pasamos junto a una arqueta de la conducción del agua que va al depósito de Gualda.
No llueve, pero el terreno está empapado y el barro se nos pega en los pies. Hacemos un alto y Alejandro nos habla de la coscoja que aquí es más frecuente que en otras partes del municipio, y nos ayuda a distinguirla de sus primos-hermanos, la encina y el roble o quejigo.

Cada planta tiene sus rangos de temperaturas y de humedad preferidos.

Poco se puede ver ya del "Nacimiento del Chorrón".
Llegamos al lugar donde estaba el “Nacimiento del Chorrón”, nombre que tenía el manantial de donde ahora se toma el agua para el pueblo. Su nombre, que aludía al “chorro enorme”, ya no se usa porque, metido en la arqueta que recoge el agua, ya no se ve fluir. Enrique nos ilustra sobre las rocas del entorno y nos cuenta como se efectúa la captación del agua subterránea en un sistema de pozos someros seriados e interconectados.

De vuelta a Gualda, junto a la Fuente de los Cuatro Caños.
Volvemos hacia el pueblo y Luisa nos habla de la “Fuente de los Cuatro Caños”, preciosa, barroca, diseñada según las normas de sanidad para que por un lado bebieran los animales y por el otro las personas. Madoz, en el siglo XIX, dejó escrito que a principios de ese siglo sólo la usaba el ganado, porque la tubería estaba rota y no ofrecía garantías de salubridad.

La vieja olma nos recibe con sus brazos abiertos, como siempre lo ha hecho a todo el que ha querido visitarla.
La Fuente de la Iglesia queda minimizada frente al conjunto monumental.
En la Plaza Mayor hay otra fuente junto a la iglesia, hoy dedicada a la Asunción, pero que en el siglo XVI estuvo dedicada a la Virgen de la Zarza. Los dos relojes de la plaza, uno de sol en una casona y otro mecánico en el Ayuntamiento, apuntan ya al mediodía.

El lavadero ha sido restaurado y aún cumple su función.
El agua no falta en Gualda. ¡Qué lavadero tan grande! Tiene dos pilas y está techado. Lo han restaurado hace poco. Natalia nos habla de cómo se lavaba antaño y hace una reflexión sobre la despoblación. Invita a Ana, una vecina de la localidad, a que nos cuente su experiencia en primera persona: cómo preferían bajar al lavadero del Chorrillo, porque allí el agua salía menos fría.

Natalia nos habla sobre las múltiples funciones que cumplía el lavadero.
El agua sobrante de este lavadero va a las huertas que hay junto al río. Camino de los molinos encontramos el otro lavadero, ya en desuso desde hace años, y que se nutre de la Fuente del Chorrillo. El pilón ahora se usa como estanque para almacenar el agua para el regadío. Por eso está lleno de plantas acuáticas y apenas asoman las losas donde se restregaba la ropa.

Bajando a la Fuente del Chorrillo y su lavadero repleto de berros.
Los lavaderos han sido lugares de encuentro donde se ponía en común lo que pasaba en el pueblo. Pero sobre todo eran lugares de socialización, de transmisión de saberes, de intercambio de noticias e información.

Nos acercamos al molino de aceite, con la ermita de la Purísima Concepción presidiendo.
Seguimos la marcha, esta vez con menos barro en los pies. El tapiz vegetal a modo de alfombra nos protege y evita que resbalemos. Antes de cruzar el barranco grande, vemos la almazara, un molino de aceite que el consistorio municipal arrendaba.

Pasando el Barranco Grande, con el molino de aceite al fondo.
Cruzamos el arroyo sobre unas tablas de madera. Baja poca agua. Parece mentira que hace años una riada se llevara un rebaño de ovejas, cuando la ganadería todavía era importante en Gualda. Precisamente aquí, en Gualda, se firmó el tratado de la Mesta en 1273, pues coincidió que el rey Alfonso X estaba aquel día en Gualda cuando firmó el documento. El rey sabio estaría de caza por estos lugares, que han continuado siendo lugar de relax y entretenimiento para reyes y obispos en tiempos más recientes.

Pasado el vado, camino del molino harinero.
Un canal traía el agua al molino harinero. “Un molino de cubo de siete estados de hondo” es como lo describen en las Relaciones Topográficas de Felipe II. Al parecer, “un estado”, según la décima acepción de la RAE, era la estatura media de un hombre, que en aquella época no creemos que superase el metro sesenta.

Por Carramantiel hacia la Santirvián.
El "Molino de aceite de sociedad de Gualda" y el "Molino de ignorado", camino de la "Cuesta de Santivián".
Camino adelante, por Carramantiel, nos desviamos a la izquierda y comenzamos a bajar una empinada y hoy resbaladiza cuesta: la Cuesta de Santivián según el mapa antiguo. Enseguida encontramos el manantial que los vecinos de Gualda llaman con diferetnes nombres: Santirvián, Santurbián, Sanchidrián...

El manantial surge de la roca arenisca.
Es posible que derive de Sant Cirbián o Sant Ciprián, obispo de Cartago y mártir, decapitado el año 258. En las minutas topográficas del IGN, de finales del siglo XIX, la localidad figura como Cuesta de Santivián. La veneración de este santo es rara en la zona, y tal vez se remonte a la época visigoda, de la que aún quedan abundantes vestigios en Gualda.

Sant Ciprian (San Cipriano), obispo de Cartago, murió decapitado el año 258.
Desde el escarpe hay una buena panorámica de Gualda.
Nos cuentan la leyenda del gran salto que dio el caballo del apóstol Santiago camino de Santivián, dejando la huella de su herradura en la roca de un lugar del pueblo llamado “El Castillo”. Algún resbalón que otro y bajamos junto al cauce del barranco. Restos de otro molino que no recogen las crónicas y que pudiera ser aún más antiguo.

Por el Barranco Grande, camino del molino de abajo.
Por el Pasadero, de piedra en piedra, saltamos de nuevo el Barranco Grande y bajo las peñas de El Castillo, junto a las cuevas, llegamos al pueblo.

Raúl explica las formas de erosión en la arenisca y el desprendimiento de bloques.
En el frontón nos esperan Ángel Luis y Miguel para ofrecernos una degustación de queso, miel y alajú, y un vaso de sangría que nos reconforta tras la marcha. ¡Muchas gracias! ¡Una delicia para el paladar!

¡Qué aperitivo más rico nos habían preparado...!

¡...y qué buena la miel, el alajú y el aguardiente de miel!
Y del frontón a comer, algunos a sus casas y otros al bar de Luis, donde sacamos nuestras viandas. A los postres, no podían faltar las empanadillas de cabello de ángel y el licor de Morillejo que nos trae Eduardo.

Entre varios escribimos / las coplas de la jornada. / Contar los hechos del día / para enseguida cantarlas.
Unos se van y otros se quedan. Con Pilar, nuestra coplera, componemos unas estrofas alusivas a la jornada para cantarlas luego. Pero, además, Enrique nos ha traído unas coplas de rogativas de agua que ha adaptado a Gualda y dedicado a la Virgen de la Concepción, a la Purísima, como aquí y en otros lugares la llaman. Así que aprovechamos la excusa para ir a visitar la ermita del mismo nombre, y ya de paso a cantarlas allí.

Cantando las rogativas del agua... ¿Lloverá más este año?
Y a la vuelta de la ermita, toca el rabel. Los rabeles, mejor dicho: Enrique ha creado escuela y ahora Carlos, Fuensanta y Luisa también hacen sus pinitos con el instrumento. Rabeladas a lo pesao, y también letras picantonas que están en la memoria popular y de las que recogió el grupo Candeal, y otras que se sabe y nos canta Isabel, generando sorpresa y risas.

Cada vez somos más rabelistas, copleras y cantoras.
Y así terminó una grata jornada de patrimonio más, la primera de este año. Damos las gracias a todos los que la han hecho posible, y en especial a Mariano Bravo, teniente alcalde de la EATIM de Gualda, y a las vecinas y vecinos que nos han acompañado e ilustrado en el conocimiento de la localidad. ¡Hasta siempre! ¡Nos veremos en la próxima jornada, en Gárgoles de Abajo, el sábado 25 de febrero!

Recursos en internet:
- Audio del programa de radio del Rincón Verde sobre la jornada de patrimonio de Gualda, que se emitió el día antes.
- Web de Gualda


Muchas gracias a Eduardo, Enrique, Fernando, José Ángel y Mariano por las fotos y videos.