Próximas actividades

Próximas actividades: Santa Catalina en Ruguilla (25 de noviembre) y primeras rondas de navidad (8 de diciembre).

jueves, 16 de noviembre de 2017

La tradición de los cachos (arrope de calabaza) en Ruguilla



El pasado viernes 10 de noviembre, por iniciativa de la Asociación de Vecinos de Ruguilla, nos reunimos un grupo de vecinos y amigos de Ruguilla para elaborar un dulce tradicional de estas fechas otoñales conocido como arrope de calabaza o cachos, que es como lo llaman en Ruguilla. El objetivo, igual que hicimos el año pasado con la elaboración del alajú (puedes verlo en este enlace), es intentar recuperar y mantener este tipo de patrimonio cultural inmaterial que es la tradición gastronómica local en Cifuentes y sus pueblos.

Cocinar entre todos es una oportunidad excelente para compartir buenos momentos.
Como ocurría con el alajú, el arrope parece ser también un dulce de origen árabe que todavía se prepara en diferentes partes de España y que, generación tras generación, se viene haciendo en muchos rincones del sur de Castilla. La despoblación de los años 60 y 70 ha desplazado y casi llevado al olvido este dulce que se había mantenido cientos de años en la cultura popular tradicional.

Un buen cuchillo y unas manos experimentadas para empezar la faena.
El diccionario de la Real Academia Española nos da las siguientes definiciones para el arrope:

Del árabe hispano arrúbb, y este del árabe clásico, rubb.
1. m. Mosto cocido hasta que toma consistencia de jarabe, y en el cual suelen echarse trozos de calabaza u otra fruta.
2. m. Jarabe concentrado hecho con miel blanca y que contiene alguna sustancia vegetal y medicinal. Arrope de moras, de granada, de saúco.
3. m. Extremadura y La Mancha. Almíbar de miel cocida y espumada.
4. m. Argentina y Ecuador. Dulce hecho con la pulpa de algunas frutas, hervida lentamente hasta que adquiere consistencia de jalea. Arrope de tuna, de chañar.


En nuestro caso, para su elaboración sólo se necesitan dos ingredientes: calabaza y miel. Antiguamente se aprovechaba todo lo que producía la tierra en estos meses (calabazas, higos, nueces, etc.) y también se sacaba el máximo provecho de todo lo que tenían las colmenas (cera. miel, jalea, etc.). La miel se aprovechaba íntegramente, y para ello se rebañaba hasta la última gota. El arrope se elaboraba con el aguamiel obtenido de en juagar la cera de las colmenas para obtener toda la miel adherida a las mismas. Hoy lo haremos directamente con miel, nos dice Isabel, nuestra maestra repostera.


Lo primero que hacemos es colocarnos en una mesa grande y partir las calabazas en rodajas de unos 4 cm de grosor que a continuación vamos pelando.

Colaborando entre todos se avanza más rápido y es más divertido.
Una vez peladas se cortan en trozos o cachos, como decimos por la Alcarria, de medio centímetro de grosor aproximadamente, y las vamos colocando en un recipiente.


Mientras terminamos de cortar la calabaza, Isabel ha encendido el fuego y en una gran olla pone 4 kg de miel a cocer. La miel tiene que cocer a fuego lento hasta que se reduzca y tome un color dorado. Es entonces cuando se añade la calabaza troceada, que deberá cocer también hasta que se merme y obtenga también un tono dorado.

Ya casi hemos acabado de partir la calabaza en tiras... ¡uff, qué trabajo!
Mientras la miel cuece, algunos vecinos recuerdan que los cachos también los hacían en algunas ocasiones cociendo la calabaza con el mosto de las uvas en lugar de hacerlo con miel. En estas fechas ya se ha elaborado el vino y una forma de aprovechar el mosto sobrante era utilizarlo para el arrope de calabaza. En este caso, también el mosto tenía que cocer hasta reducirse antes de añadir la calabaza.

Nos cuentan que los cachos se comían solos o también sobre rebanadas de pan. ¡Qué ricos!

La mesa ya está lista para ir cenando mientras se cuecen los cachos.
Mientras los cachos cuecen, nos disponemos a cenar con lo que hemos traído cada uno. Alegría e ilusión entre los participantes que nos deleitamos con tan ricos manjares. Tras la comida estamos animados, y aunque no hay instrumentos musicales, Isabel nos canta una seguidilla de Ruguilla y alguna jota.

Isabel va comprobando si alcanzan el punto adecuado.
Los cachos cuecen y cuecen, y hay que removerlos de vez en cuando, pero aún les falta mucho, nos dice Isabel. El líquido tiene que tener consistencia de jarabe y la calabaza, cuando la probemos, tiene que haber dejado de saber a calabaza, insiste nuestra maestra. Nuestra impaciencia nos hace pensar que ya están listos, pero aún tendremos que esperar.

Todavía tiene que seguir hirviendo un poco más...
Algunos se quedan y otros nos marchamos. Ya veremos mañana el resultado y probaremos este dulce tradicional del que nos hablaban nuestros padres y abuelos, y que afortunadamente todavía hay quienes no han olvidado cómo se elabora y mantienen la tradición. ¡Gracias a todos ellos!

¡Muchas gracias a Eduardo por las fotos!
 

martes, 24 de octubre de 2017

Quinta Marcha por el Camino de la Lana



Por quinta vez, el sábado 21 de octubre de 2017 hicimos un recorrido por el ramal del camino a Santiago conocido como Camino de la Lana, que viene de Valencia y Alicante y que, pasando por Cuenca y Atienza, se une en Burgos al camino principal que viene de Francia hacia Santiago. Como en anteriores citas, el objetivo de esta actividad es dar a conocer el patrimonio natural y cultural en el tramo correspondiente al municipio de Cifuentes (Guadalajara), así como promover el turismo y el peregrinaje.

Nos vamos reagrupando.
Día nublado, chispea un poco, aunque  confiamos en que no va a llover.  Hemos acudido al punto de encuentro en la plaza de Gárgoles de Abajo unas 90 personas.

Sienta bien el chocolate caliente con bizcochos.
A las 9 de la mañana, como siempre puntuales, comenzamos el sellado de cartillas y reparto de vales por valor de dos euros como donativo para mejoras en el albergue para peregrinos en Cifuentes. Tomamos el reconfortante desayuno en Gárgoles de Abajo a base de chocolate y bizcochos que nos ofrece el  Ayuntamiento de Cifuentes. Santiago, Teresa, Félix, José Luis, Marco, Chelis... todos han aportado. Matilde, gargoleña orgullosa, también reparte galletas y licor de café de su propia cosecha para ir entonando el cuerpo.

Otra perspectiva desde el ayuntamiento.
Tras las presentaciones de rigor, Esteban, en representación de la Asociación Alcarreña del Camino de Santiago, nos habla  de la vivencia místico-religiosa que significa hacer el Camino. También recordamos a José Luis Bartolomé, presidente de esta Asociación Alcarreña, fallecido hace unos meses y que nos acompañó en anteriores convocatorias.

En la iglesia de Gárgoles de Abajo.
Comenzamos la ruta visitando la iglesia de Gárgoles de Abajo, donde nos encontramos con la grata sorpresa de la reaparición de una parte del antiguo retablo que se creía destruido durante la guerra civil.

Alejandro nos habla sobre esquileo, trashumancia, lanolina...
Seguimos hasta al puente sobre el río Cifuentes y la Fuente del Parador, donde Alejandro nos habla de la oveja merina y del proceso de obtención de la lana y de la lanolina, así como de la importancia del agua en la trashumancia. Luisa nos da a conocer el origen de la Ruta de la Lana y la historia de la primera peregrinación registrada en el siglo XVII de la que se tiene noticia.

...junto a la fuente de los 9 caños.
Pasando el río Cifuentes por el puente medieval.
Cruzando el río Cifuentes, tomamos el camino hacia Gárgoles de Arriba, pasando junto al antiguo molino.

La antigua fábrica de papel.
Arenisca y arcilla forman parte de la historia geológica.
Antes de llegar a Gárgoles de Arriba, Enrique nos cuenta el origen de las rocas del entorno, y poco más allá visitamos la iglesia y nos haceimos la foto de grupo como ya viene siendo costumbre.

La foto de familia.
Nos hablan del origen de las tobas calizas y de los colores otoñales.
Poco antes de llegar a la ermita de San Blas, Enrique explica  el origen de las formaciones de toba caliza que han abastecido de material constructivo la zona. Desde allí, mirando hacia el valle del río Cifuentes plagado de chopos, Alejandro explica por qué las hojas cambian de color en otoño, amarillento de xantofila y rojizo de carotenoides.

En la ermita de San Blas no cabe nadie más.
Luisa nos enseña la ermita y nos habla de su origen en un antiguo monasterio de dominicas que había mandado construir allí el Infante Don Juan Manuel en el siglo XIV, y que en el siglo XVII se trasladó a la ciudad de Lerma (Burgos) recién urbanizada. También hace mención a las ruinas de la cercana villa romana y a la laguna. El entorno debió ser paradisiaco en otros tiempos.

Los lagunos del Tobar de San Blas.

Camino ya de Cifuentes encontramos una finca de ganado de lidia y Alejandro nos explica la diferente alimentación de los diversos rumiantes. Las ovejas no sólo comen hierbas sino también leguminosas como las aliagas, con lo que a su paso van limpiando los caminos.

Eduardo, el sellador oficial de credenciales de peregrinos.
Ya en Cifuentes, junto a la balsa, hablamos del río, los manantiales  y de la pureza de sus aguas. Tras un breve descanso, nos reunimos junto al Pórtico de Santiago de la Iglesia del Salvador.

Enfilando el último tramo hacia Moranchel.
¡A por el último tramo: Cifuentes-Moranchel! Una hora más de caminata y al llegar nos esperan Miguel y Ángel Luis con un delicioso aperitivo de queso con miel, alajú y patatas fritas, regados con limonada, vino y agua para apagar la sed. ¡Muchas gracias!  Para seguir abriendo boca, seguimos hasta la plaza donde nos esperan unas migas alcarreñas preparadas por Santiago, Teresa, Félix y Chelis. ¡Enhorabuena a los cocineros! ¡Estaban riquísimas!

Repartiendo de lo bueno.

Degustando las migas y el vino.


El agua de la fuente parece de verdad y se nos antoja.
El autobús hace alarde de todo lo bueno que hay que ver en el municipio.
El autobús se prepara para llevar a los conductores a recoger sus coches. Mientras, un numeroso grupo nos vamos con Luisa a conocer Moranchel. Visitamos la iglesia, el Pico de la Torre y los trampantojos de Asun Vicente, artista local. De vuelta a la plaza ya hay un grupo con Enrique y Carlos tocando el rabel al que nos unimos para cantar.

Cantando las coplas de la jornada...
...y las rabeladas picantes.
El licor de salvia de Eduardo hace efecto en los rabelistas.
Ensimismados con la música, ¡se  nos ha olvidado dar las gracias a toda la gente por su participación! Lo hacemos desde aquí: Muchas gracias a todas y todos, y también a la logística organizativa de nuestra corporación municipal. También gracias a José Luis y a Esteban, que con los “coches escoba” lograron que todos llegásemos a un tiempo al destino final, a pesar de los incidentes.

¡Hasta el año que viene!

Muchas gracias por las fotos a Carlos, Eduardo, Fernando, Mari Paz y Raquel.